jueves, 6 de enero de 2011

Crisis de luz.

No te vayas nunca.




Hora y media de resignación y un pensamiento acrílico
y un acusado sinsabor,
y voy sumando 2 más 2 por 2
de diez intentos fallidos, para escribir una canción.
Papeles en los bolsillos que apuntalan mi memoria
y ya llevo esperando un rato y no has venío.

Las revoluciones nos preceden,
y el destino no interfiere en nuestro circulo vital.
Deja en la puerta tu mitad, para así tener donde agarrarme
cuando ya no estás... nananananana.

Tardé meses en reconstruir lo que ha quedado arrítmico,
tu desaparición dejó los juegos de palabras que se mezclan con mi voz,
y yo que siempre te esperaba, desnuda y frente a la ventana.
Me quedo con las ganas otra vez.


No te vayas nunca.

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